martes, agosto 29, 2006


Había una vez una persona que encontró una mascara tirada en el suelo, como era bonita y útil la recogió y la ocupo de vez en cuando. El problema con la mascara era que cada vez que se la ponía aumentaba su peso, hasta que llego un día en que no tuvo fuerza para sacársela y pronto el peso le causaba un dolor tan grande que se olvido de todo, hasta de que tenia una mascara.
Pasaron los años y la persona como todas finalmente murió, al funeral fueron pocas personas y de estas la mayoría eran mas bien amigos de la mascara que de la persona misma, así que la partida de la persona no fue lamentada. Cuando me fui del funeral, estaban corriendo las mesas y de fondo empezaba un poco de regueton.

No hay comentarios.: