En un documental que tuve que ver pal ramo de audiovisual de la carrera salía que acordarse de algo y vivirlo despierta exactamente la misma reacción en el cerebro, es decir que en todo sentido, el cerebro no puede captar la diferencia entre lo que vive y lo que recuerda. Hasta hace poco, el efectillo este me jugo un mala pasada y puso una parte de mi cabeza contra todo el resto, dejándome un par de dolores de cabeza y un par de desagradables cañas, es decir cuatro dolores de cabeza producto de uno grande ganándome una corona de faraón. Lo curioso es que no fue por actuar por impulsos, sino que al revés por tratar de poner todo en perspectiva forcé que pasara esto, el asunto fue elección pura y dura, la no acción es una acción en si misma y es la peor de todas cabros, el impulso te resume lo que pasa en la cabeza, es mejor no leerse el libro entero que si se escribe por un buen rato la cosa esta determinada (literalmente) a contradecirse y así es como debe ser, la vida tiene suficiente peso no ahí que ponerle más tampoco, bueh basta de escribir weas mejor, se agradecen los recuerdos, se les agradece a los involucrados y involucradas por el trip y nos despidimos con un cita del sabio Tyler Durden.
God Damn! We just had a near-life experience, fellas.
Pd:El documental se llamaba what a bleep do we know, tenia sus momentos igual, la parte de la fiesta es lo mas bizarro que he visto.
lunes, agosto 28, 2006
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2 comentarios:
weon.. creo que te mandaste un ahí en vez de hay, denuevo...
jajaja ,es una forma de critica contra el convencialismo de la gramatica opresora.
Lo tuyo no parte con mayúscula.
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